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EL JUEGO PATOLÓGICO


 

Fuente de placer, el juego ha sido siempre un factor de culturización y una manifestación de destreza presente a lo largo de la vida del hombre. La evolución de la vida moderna ha producido cambios en los hábitos del juego: en un pasado no muy lejano, los niños jugaban fuera de la casa, en las veredas y las plazas; hoy, su tiempo libre lo pasan en el hogar, viendo televisión, jugando con videojuegos y computadoras. Más aún, cuando los niños se encuentran fuera de casa muchas veces lo hacen en los denominados "cyber"... el juego atraviesa la vida de los niños.

 

 

El paisaje urbano presenta diseminadas agencias de juego, bingos, casinos, y llamativas maquinas tragamonedas. Nuestras ciudades presentan paso a paso casas de quiniela y vendedores de lotería, por lo que a lo largo del día, son muchas las ocasiones para implicarse en el juego de azar. Desde la televisión los premios que se ofrecen ayudan a potenciar las creencias supersticiosas sobre la suerte.

 

Los juegos de azar, aceptados socialmente, disponibles siempre y legalizados, han provocado el surgimiento de un cierto numero de personas que no son capaces de controlar los impulsos de jugar sufriendo lo que se denomina Ludopatía. Este fracaso crónico y progresivo en resistir el impulso de jugar afecta a las relaciones familiares, laborales, personales y de cualquier otro tipo.

 

 

Para comenzar a entender este fenómeno nos remitiremos a los factores etiológicos de la ludopatía:

 

Ideas irracionales: ideas no realistas acerca de la suerte, supersticiones, relaciones causa - efecto mágicas.

 

Falacias del jugador: asume la creencia de que un suceso aleatorio contiene series secuenciales, cree que la suerte es un proceso que se auto corrige.

 

Ilusión de control: percibe un resultado como determinado por los factores que atañen a su habilidad, destreza o suerte. Esto le lleva a pensar que su éxito depende de él.

 

Trastorno de la evolución sesgada: tendencia a evaluar la información de manera tergiversada. Los éxitos son resultado de la pericia personal o la validez del sistema que utilizan. Los resultados negativos se minimizan y se ignoran, los convierten en casi aciertos. Las supersticiones como rasgo cognitivo habitual favorecen el desarrollo de un trastorno de juego excesivo, debido a asociaciones accidentales entre una determinada conducta y un resultado (ir vestido de una manera determinada aumenta las probabilidades de ganar).

 

El Jugador Patológico: Características

 

Comportamiento de juego desadaptativo, persistente, recurrente.

Preocupación por el juego: revivir experiencias pasadas, planificar la próxima aventura, formas de conseguir dinero, etc.

Necesidad de jugar cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.

Fracasos repetidos de los esfuerzos para controlar, interrumpir o detener el juego.

Inquietud o irritabilidad cuando intenta detener el juego.

El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o eliminar disforia (culpa, ansiedad, depresión, etc).

Fenómeno de Caza: después de perder regresa para intentar recuperar el dinero.

Engaño a la familia, terapeutas, etc. Oculta el grado de implicación con el juego.

Comete actos ilegales como falsificación, fraude, robo, abuso de confianza.

Pérdida de trabajo y de relaciones interpersonales significativas.

Confía en que los demás le proporcionen dinero y alivien su desesperada situación.

 

La mayoría de los jugadores compulsivos no puede admitir su necesidad de ser ayudado. Cada uno debe encontrar su propio pozo de desesperación: pérdidas, amenaza de pérdida de las personas o las cosas más valiosas para él, de la libertad (por encarcelamiento), de su familia, o una toma de conciencia de su total carencia de respeto hacia sí mismo.

 

Cuando se presenta esta crisis y llega al punto de admitir su pérdida de control del juego y el caos total de su vida, entonces podrá aceptar la ayuda.

 

Si ha de abstenerse, definitivamente, de jugar, es necesario que asista regularmente a su grupo de autoayuda. En él encontrará identificación, apoyo emocional, aceptación y la asistencia del grupo en la ardua tarea de cambiar la manera en que se hace cargo de su vida.

 

La Esposa

 

La esposa del jugador compulsivo tiene diversos grados de conciencia de la situación. Aproximadamente, un 30% no se había dado cuenta del problema de juego antes de casarse; el 60% llevaba varios años de casada cuando el problema se hizo notable; el 10% restante sabía que el problema existía, pero sentía que él aceptaría sus responsabilidades familiares y dejaría de jugar.

 

 

Ella se ve a sí misma solamente en el rol de la víctima que lleva años padeciendo el juego compulsivo del otro. Ella también utiliza el mecanismo de la negación. Habitualmente, la tarea de aceptar y examinar sus deficiencias personales es dura para la esposa.

 

 

Admitir que ella se transformó en víctima por elección, requeriría que examine su tendencia al masoquismo. Puede responder diciendo; "Yo sigo viviendo con él porque lo amo mucho", "sin mí estaría perdido", "los chicos necesitan un padre", "mi religión no permite el divorcio", etc. Incluso, cuando el jugador llega al punto de pedir auxilio su mujer con frecuencia se negará a reconocer que necesita ayuda.

 

 

Ella piensa, "él es un hombre tan bueno, si sólo dejara de jugar, nuestra vida sería perfecta". Sin embargo, cuando él detiene su compulsión, luego de terminado el entusiasmo por la victoria, ella no es feliz y no logra entender por qué las relaciones familiares se siguen deteriorando. La verdad es que para encontrar una felicidad duradera o permanente, son ambos los que tienen que cambiar.

 

 

Cuando el marido crezca y madure, su mujer descubrirá que el papel de ella está cambiando. Como jugador, el crecimiento emocional de él se hallaba aturdido. Puede haber quedado detenido en una edad hipotética de dieciocho, veinte o veinticinco años. En su progreso hacia la recuperación, su edad emocional y su edad cronológica se unen. Sus necesidades de usar a su mujer como figura materna se reduce. Cuando él empieza a afirmarse surgen conflictos y confusión.

 

 

A través de los años, la esposa satisfizo su necesidad de ser necesitada y de controlar, promoviendo una relación de dependencia. Aunque reconoce la necesidad de dejar el papel de madre, le resultará difícil renunciar a él. Será una experiencia dolorosa. Cuando logre hacer la transición y reconozca su valor como mujer, ella encontrará una satisfacción mucho mayor.

 

 

La transición de madre a esposa no debería depender del hecho de que su marido se recupere del problema de dependencia. Tendría que formar parte de las metas que ella se plantea para su mejoramiento personal. Siempre que hay cambio de roles, se corre un riesgo. El jugador puede no querer perder su figura materna, y puede buscar otra relación de dependencia. En este punto, la esposa deberá tomar la decisión de o bien seguir con su rol de madre, hacer la transición con el riesgo calculado, o terminar la relación.

 

 

Prevención y Tratamiento en Ludopatía

 

La Prevención: Debido a que la exposición al juego puede aumentar el riesgo de sufrir ludopatía es útil minimizar la exposición. No obstante, la intervención temprana puede prevenir el empeoramiento de la enfermedad.

 

 

El tratamiento: El tratamiento de las personas con ludopatía comienza con su propio reconocimiento del problema. Dado que la ludopatía se asocia con la "negación", muchas veces estas personas se niegan a aceptar que están enfermas. La mayoría comienza su tratamiento empujado por otro. Los tratamientos reconocidos por la comunidad científica internacional comprenden técnicas de control de estímulos, terapia cognitiva, terapia de grupo y tratamientos psicofarmacológicos.

 

 

Las técnicas de control de estímulos se utilizan, sobre todo, en las primeras etapas, en combinación con otras técnicas más específicas como la evitación de lugares, compañías y actividades relacionadas con el juego, y un control estricto del dinero en cuanto al acceso y manejo, ambas premisas básicas de este tipo de técnicas.

 

Las técnicas de terapia cognitiva se presentan como prometedoras en el tratamiento del juego patológico, ya que existe una clara evidencia de pensamientos irracionales y distorsiones cognitivas en el ludópata. Por tal motivo la reestructuración cognitiva resulta de gran utilidad en el tratamiento de esta patología. La terapia de grupo tiene la ventaja de facilitar el desarrollo de técnicas de afrontamiento a través de la experiencia de otros

 

Carlos Bordoni - Psicoterapeuta. University of Miami - International Couseling Especialista en adicciones sin sustancias

Grupos, Talleres, Terapia Individual Atención Adictos y Familiares Para mayor información: Cel: 154-4126337

e-mail:crbordoni@yahoo.com.ar